Aislantes Naturales: Algunos números.

Mientras el IDAE confirma que “se está trabajando” en el Real Decreto sobre Certificación Energética que traspondrá la Directiva 2002/91/CE que debía haberse aprobado antes de terminar el 2012, en este blog vamos a hablar de los aislantes naturales. Nada nuevo.

Lo que sí que hecho en falta en algunos de los artículos que he leído por internet son datos más concretos sobre este tipo de aislamientos más allá de repetir que son más ecológicos pero también más caros lgunas excepciones 1, 2 y 3]. Como se supone que a los Arquitectos Técnicos nos encantan los números y estamos todo el día haciendo presupuestos [¡APAREJADOR!] voy a ver si añado alguna cifra para poder hacer una comparación entre un tipo de aislamientos, los naturales, y los convencionales que se usan habitualmente en la construcción.

El principal parámetro que nos servirá para realizar una primera aproximación comparativa no es otro que la conductividad térmica (λ), propiedad física de los materiales que mide la capacidad de conducción de calor, es decir, cuando esta capacidad sea menor, el material será más aislante. Tanto es así que el Código Técnico de la Edificación (CTE) viene a decir que para que un material sea considerado aislante, éste tendrá una λ inferior a 0,06 W/(m.K).

El mismo CTE, en su Catálogo de Elementos Constructivos, nos ofrece una tabla con algunos materiales y sus respectivas λ:

Aislantes térmicos

Ya dentro de esta tabla podemos encontrar algunos de los aislamientos considerados “naturales” tales como el corcho, la arcilla expandida o el vidrio celular. Pero como el CTE plantea un enfoque prestacional en el que se establecen los límites de habitabilidad en forma de exigencias básicas que los edificios deben cumplir para satisfacer la demanda de la sociedad, la intención de estos códigos es que las soluciones constructivas no sean únicas y no estén limitadas por la reglamentación, si no que se promueva la diversidad y la innovación. Así pues, promovamos la diversidad e innovación e introduzcamos otro tipo de materiales aislantes:

Cáñamo

Fibra de rápido crecimiento y fácil cultivo. Con ella se elaboran planchas aislantes naturales y transpirables. Gran resistencia y flexibilidad. Buena capacidad de regulación higrométrica sin pérdida de cualidades aislantes.

λ = 0,040 W/(m.K)

Lino

Características muy similares al cáñamo. Gran flexibilidad y capacidad de compresión.

λ = 0,047 W/(m.K)

Fibra de celulosa de papel reciclado

Material obtenido a partir de papel de periódico reciclado. Se presenta en copos de alta densidad. Se aplica con una máquina que proyecta o insufla el producto. Gran resistencia mecánica, ligereza y adherencia. Cualidades Higroscópicas. Resistencia al fuego excelente. Insolubilidad en la mayoría de los disolventes ordinarios.

λ = 0,039 W/(m.K)

Panel aislante de fibras de madera

Se fabrican a partir de restos de madera de la industria forestal, aglomerados con agua y posteriormente prensados. Regula la humedad y en contacto con ella no pierde sus cualidades de aislameinto. Excelentes cualidades acústicas.

λ = 0,060 W/(m.K)

Lana

En forma de manta o fieltro. Transpirable. Material higroscópico, puede absorber y expulsar el vapor de agua sin perder sus cualidades térmicas.

λ = 0,040 W/(m.K)

Corcho

Obtenido a partir de la corteza de los alcornocales. En forma de virutas para rellenar cavidades, paneles e incluso proyectado. Buena resistencia mecánica. Resistencia natural a los ácidos, parásitos y roedores.

λ = 0,045 W/(m.K)

Coco

Extraído de la cáscara de nuez del coco. Excelentes propiedades acústicas.

λ = 0,045 W/(m.K)

Algodón

Gran absorción acústica y resistencia al fuego.

λ = 0,060 W/(m.K)

Arcilla expandida

Requiere más energía para manufacturarse pero es un material natural e inerte, sin ningún componente tóxico añadido.. Incombustible.

λ = 0,080 W/(m.K)

Vidrio celular

Fabricado a partir de la chatarra de vidrio blanco. Incombustible. Gran resistencia a la compresión.

λ = sin datos

[Nota: Los valores dados de conductividad térmica deben ser considerados como medios, ya que éstos variarán en función de la densidad del producto según las especificaciones de cada fabricante].

Pero, además de la hermosa conductividad térmica, tendremos que hablar del precio de este tipo de materiales, ¿verdad? Faltaría más, pero… Para empezar, ¿sabemos la diferencia entre el precio y coste? El precio que pagamos por un producto es el dinero que desembolsamos al adquirirlo pero, dentro de ese precio van incluidos algunos obstinados y perversos números que gravan todos y cada uno de los productos que compramos y de los que no sabemos nada porque están intencionadamente ocultos. No estoy hablando del IVA al 21%, sino de los costes medioambientales, sociales, energéticos o de otro tipo, como los costes de producción en el caso que nos ocupa de materiales de construcción. Estos costes hacen referencia al coste energético de los materiales en los procesos de extracción de materia prima, fabricación, transformación y transportes asociados.

El Instituto Valenciano de la Edificación (IVE) tiene publicado un documento en el que se estudian este tipo de valores y, como aislantes hay muchos, sólo voy a mostrar una pestaña del documento donde podemos ver la diferencia entre costes de producción y otros parámetros tan interesantes como la inflamabilidad, la transpirabilidad, la reciclabilidad o biodegrabilidad de dos materiales aislantes, uno tan convencional como el poliestireno expandido y otro de los considerados aislantes naturales, el corcho.

Aislantes térmicos

Así pues, tenemos que los materiales aislantes naturales no sólo tienen unos coeficientes de aislamiento suficiente, sino que también son económicamente competitivos sobre todo si tenemos en cuenta todos esos “costes añadidos” de los que no hablan los fabricantes de materiales aislantes convencionales. De todas formas, los precios que proporciona el IVE me parecen un poco exagerados. Bien es verdad que el precio final dependerá de cada fabricante y de otras circunstancias tales como la existencia de proveedores locales o la escasa cantidad de producción de estas alternativas debido a la emergente pero no consolidada demanda. Aún así, una aproximación más real a los precios de mercado de estos productos la podemos obtener a través de la red de materiales ecológicos para bioconstrucción Red Verde.

La comparación entre los dos materiales anteriores tampoco es casual, sino que viene para introducir otro factor no siempre considerado en la elección de aislantes, la inflamabilidad. Para ello qué mejor que un video ilustrativo compartido por FARFAN + ESTELLA arquitectos:

Sin Palabras.

No me gustaría terminar este post sin mencionar otros dos materiales: La mazorca de maíz y los fardos de paja.

En la arquitectura popular asturiana existen numerosas referencias bibliográficas sobre el uso del carozo del maíz, el corazón vacío de la mazorca, para el relleno ligero y aislante de muros interiores de entramado de madera. Recientemente, David Colorado Aranguren, junto a otros investigadores de la Universidad Alfonso X, ha estudiado la utilización del carozo de maíz como material aislante acústico en la fabricación de pantallas acústicas o de tabiques en edificación. Aunque el documento se centra en las propiedades acústicas del material, es posible que este material también aporte unas características térmicas interesantes.

Por último, como dice Gernot Minke en su Manual de Construcción con Fardos de Paja: ” La ventaja mayor del uso de los fardos de paja en la construcción de viviendas radica en su excelencia como aislante térmico”. Esta excelencia dependerá fundamentalmente de la densidad del fardo y de la orientación de las fibras, dando un valor promedio de U= 0,12 W/m2K, considerando una λ = 0,045 W/(m.K) y un e=0,35 cm (fardo de paja acostado) . La comparación con un sistema constructivo convencional la volvemos a obtener del Catálogo de Elementos Constructivos del CTE: Para una fachada de pared de obra de fábrica de ladrillo cerámico perforado, de caravista, de 11,5cm de espesor, con barrera de resistencia muy alta a la filtración (B3) formada por revestimiento continuo intermedio, aislamiento térmico y trasdosado autoportante de obra de fábrica de ladrillo cerámico hueco doble de 7cm de espesor con revestimiento interior de guarnecido de yeso, dicho catálogo proporciona una U= 0,49 W/m2K. Al igual que la conductividad térmica, cuanto menor sea el valor de transmitancia térmica (U) el sistema será más aislante.

¿Y qué tal se comporta la paja frente al fuego? Debe arder que da gusto, ¿no? Pues que mejor que volver a citar a Gernot Minke para resolver esta cuestión:

Una investigación oficial en Austria estableció que los fardos de paja de trigo no tratados con una densidad aparente de 120 kg/m3 poseen una inflamabilidad normal, por lo que fue clasificado como B2. Por contraste, un fardo de paja no portante, con revoque interior de tierra y revoque exterior de cal, tiene un valor asignado de F90. Varios tests en Alemania y Austria confirmaron esos resultados, y las correspondientes pruebas en los EEUU establecieron una resistencia al fuego de 120 minutos.

La alta resistencia al fuego del fardo de paja revocado puede ser atribuida a la alta compresión del revoque así como a la alta compresión de los fardos que no dejan oxígeno suficiente para la combustión de paja.

¡Feliz bioconstrucción!

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Un comentario

  1. […] posibilidades que tiene el material en el mundo de la rehabilitación y recuperación de viviendas. Recordemos que la paja tiene una conductividad térmica  λ = 0,045 W/(m.K) dando un valor promedio U= […]

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