Autoconstrucción de horno de adobe (y III)

Parece que fue ayer cuando aquel pequeño grupo de personas que apenas se conocían entre sí partió desde la glorieta de Embajadores, en Madrid, rumbo a Paredes de Nava con sólo una ligera idea de que iban a participar en un trueque mediante el cual aprenderían la técnica de fabricación de adobes con la condición de verter a su regreso toda la formación recibida entre los vecinos del céntrico barrio de Lavapiés amadrinando la construcción colaborativa y participativa de un horno de adobe en el solar autogestionado de Esta Es Una Plaza.

bañera

Parece que fue ayer, pero ya han pasado dos meses desde que estuvimos en la sede de ESTEPA, las antiguas Casas del Rey a las afueras de Paredes de Nava , y moldeamos nuestro primer adobe. Aquel bucólico y apartado lugar, junto al Canal de Castilla, sirvió de marco donde aprender y recuperar la técnica de fabricación de adobes pero, más importante aún, forjó y unió a un grupo de personas que pese a proceder de diferentes ámbitos y experiencias, disfrutaban y compartían una visión similar del mundo y supieron expresar esa inquietud, en este caso, a través de lo que he venido a llamar construcción consciente.

Durante estos dos meses de intenso trabajo en EEUP, todas nuestras expectativas se vieron superadas por la alta participación de los vecinos de Lavapiés en el proyecto, tanto que uno de los mayores problemas que tuvimos fue organizar a los entusiasmados voluntarios para que todo el mundo, en la medida de lo posible, tuviera su hueco para mancharse de barro. Un proceso emocionante y empoderante donde ejemplificamos la verdadera fuerza de la cooperación, el apoyo y el aprendizaje mutuo.

profe

Las primeras semanas de trabajo se centraron en la fabricación de los adobes para después dar paso a los trabajos previos necesarios para la construcción del horno que se ejecutó los dos primeros fines de semana de agosto. Tuvimos suerte, y en el propio solar encontramos adoquines de granito que pudimos recuperar para preparar los cimientos del horno y evitar el posible ascenso de humedades por capilaridad. Los adoquines se asentaron sobre una cama de grava y arena utilizando mortero de cal hidráulica como capa de nivelación previa a la colocación de los adobes.

cimiento

Para la fabricación de los adobes y el mortero de tierra, se utilizó la misma tierra cedida por el Huerto Comunitario Agroecológico “Cantarranas”, alrededor de 3 m2 que se acopió en la zona de trabajo de EEUP, donde se dispuso todo lo necesario para el trabajo continuo adobero, incluyendo las bañeras donde amasar la tierra con paja, así como una zona de aseo y ducha cuyo agua se reutilizaba para seguir amasando y moldeando adobes.

El ensayo que se realizó para obtener una aproximación en cuanto al contenido de arcilla de la tierra fue el conocido popularmente como ensayo del chorizo, mediante el cual se desliza un cilindro de tierra amasada por el borde de una superficie y se mide la distancia en la que el cilindro se fractura. Esta distancia de fractura ha de estar comprendida entre 5-15 cm para que la tierra pueda ser considerada apta para realizar adobes con ella. En nuestro caso la rotura se produjo a los 6 cm, ¡por los pelos! Posteriormente al secado de los adobes también conviene realizar algunos ensayos de resistencia a tracción, en el que una persona de 60 kg se sube encima de un adobe apoyado en el borde de otros dos que le sirven como base. Si el adobe resiste podría ser considerado como estructural, de lo contrario habría que revisar y compensar la dosificación de la tierra o directamente desecharla.

Se necesitan alrededor de 350 adobes para la construcción del Horno de Estepa, dividiéndose éstos en dos modelos. Los adobes paralelepípedos se utilizan para el levantamiento de la base y la chimenea, siendo los trapezoidales utilizados exclusivamente para la cúpula que se apoya sobre la base.

Medidas amecales

Tras el secado de los adobes, que puede llevar de una semana a 10 días dependiendo de las condiciones climatológicas, se puede proceder al levantamiento del horno que, en realidad, no dista demasiado del proceso de construcción de cualquier muro de albañilería, utilizándose niveles, cuerdas y otras herramientas y consideraciones tales como el mojado previo de los adobes y la zona de trabajo pero, eso sí, usando para ello tus propias manos al tratarse de materiales naturales no agresivos.

Lo más complicado del proceso, además de la mencionada organización de los turnos de trabajo, fue la elección de la ubicación del horno. De los espacios propuestos dentro del solar, se optó por aquel que tuviera menos impacto visual estando, al mismo tiempo, prudentemente alejado de las fachadas de los edificios colindantes. Además, la zona elegida estaba algo abandonada, en comparación con los demás proyectos que tienen cabida en EEUP, por lo que la construcción del horno también pretende regenerar su entorno inmediato.

El proceso de construcción se alargó más allá de las jornadas previstas, ya que, como en todo proceso participativo y abierto, todas las opiniones se tuvieron en cuenta. Aunque pudiera parecer que convocábamos una asamblea para decidir la colocación de cada adobe, lo cierto es que dilatar la construcción permitió que todo el mundo viera y sintiera el horno como propio pero, al mismo tiempo, como algo común. Así que, más allá de pequeñas frustraciones generadas por los modelos en los que estamos acostumbrados a trabajar, la construcción del horno nos ha servido a muchos como proceso interno de aprendizaje vital.

Pero esta experiencia todavía no se ha dado por terminada. Además de definir los acabados y revestimientos del horno y de disfrutar de todo lo que en él se cocine, está por ver cuales van a ser los frutos de esta semilla plantada, como no podría ser de otra manera, en la propia tierra.

horno

Algunas de las personas que nos reunimos en Paredes de Nava, y otras que se han ido sumando a lo largo del proceso, hemos continuado esta aventura participando en otros talleres y proyectos, por lo que el horno de Estepa quizás sea sólo el primer paso dentro de un largo camino en el mundo de la autoconstrucción y bioconstrucción. Ahora queda saber, como bien ilustró uno de los participantes en el taller al hacer una inocente pregunta en una de las asambleas: “¿Qué vamos a hacer a partir de ahora?”.

Y es que, como la novela de Annemarie Schwarzenbach, todos los caminos están abiertos.

Siempre lo han estado.

FOTOGRAFÍAS: José de Lucio, Marta Denegri, María Molina y María Brown.

BIBLIOGRAFÍA RECOMENDADA:

  • BROWN BIRABÉN, María. El horno de Estepa. 2011. Descárgalo aquí.
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4 comentarios

  1. inés · · Responder

    :) que bueno Miguel!

  2. […] de semana algunas de las participantes del Taller de Autoconstrucción de Horno de Adobe (1, 2 y 3) estaremos representando a ¡EstaEsUnaPlaza! en el II Encuentro de Arquitectura Tradicional y […]

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